Cuánto capital necesitas y de dónde sacarlo
El capital para invertir en una franquicia no es una sola cifra, sino la suma de varias partidas que debes calcular antes de comprometerte. Las principales son:
- Canon de entrada: el pago inicial por usar la marca y el know-how, que suele oscilar entre unos pocos miles y decenas de miles de euros según la enseña.
- Adecuación del local: obra, mobiliario, rótulos y equipamiento, a menudo la partida más alta.
- Stock inicial y licencias.
- Fondo de maniobra: dinero para cubrir alquiler, nóminas y suministros durante los primeros meses, hasta que el negocio genere caja.
Como norma prudente, conviene aportar de tus ahorros al menos el 30-40% del total y financiar el resto. Para la parte financiada tienes bancos, que valoran tu perfil y el plan de negocio, y las líneas ICO, con condiciones ventajosas para pymes y autónomos. Muchos franquiciadores tienen además acuerdos con entidades que agilizan la concesión. Nunca inviertas hasta el último euro de tu liquidez: reserva siempre un colchón para imprevistos.
Cómo evaluar la rentabilidad: ROI y payback
Antes de firmar, tienes que responder a dos preguntas: cuánto voy a ganar y en cuánto tiempo recupero lo invertido. Para lo primero se usa el ROI (retorno de la inversión), que compara el beneficio anual con el capital aportado: si inviertes 100.000 € y ganas 20.000 € netos al año, tu ROI es del 20%. Para lo segundo se usa el payback o periodo de recuperación: los mismos números darían un payback de cinco años.
La clave está en trabajar con cifras realistas, no con las del mejor local de la red. Pide al franquiciador datos de facturación media y márgenes de establecimientos comparables al tuyo en tamaño y ubicación, y habla con franquiciados actuales. Descuenta siempre los royalties y el canon de publicidad, porque reducen tu margen real mes a mes. Un payback razonable en retail y hostelería suele situarse entre dos y cuatro años; si te prometen recuperar la inversión en pocos meses, desconfía y revisa los supuestos con calma.
Analizar el DIP, el contrato y el plan de viabilidad
La ley obliga al franquiciador a entregarte el Documento de Información Precontractual (DIP) al menos veinte días antes de firmar o de pagar cualquier cantidad. Léelo con detenimiento: debe identificar a la empresa, describir la red, el contenido y las condiciones de la franquicia y los datos económicos básicos. Es tu primera herramienta para detectar promesas infladas o falta de transparencia.
Después llega el contrato de franquicia, que conviene revisar con un abogado especializado. Fíjate en la duración y las condiciones de renovación, la exclusividad territorial, las obligaciones de compra, las causas de resolución y las cláusulas de no competencia tras finalizar. En paralelo, elabora tu propio plan de viabilidad: una previsión de ingresos, gastos y tesorería a tres años que integre todos los costes reales y distintos escenarios (optimista, realista y pesimista). Ese plan no solo te sirve para pedir financiación: es la prueba de fuego que te dice, con tus propios números, si la inversión merece la pena.
