La franquicia como fórmula de expansión empresarial llegó a España con retraso respecto a Estados Unidos, donde ya era habitual desde mediados del siglo XX, pero una vez arraigó transformó por completo la forma en que miles de negocios españoles crecen. Hoy conviven en el país cadenas centenarias del comercio de proximidad con marcas de reciente creación que nacieron ya pensando en franquiciar desde el primer local. Repasamos los hitos que marcaron ese recorrido.
Antes de la franquicia: cadenas pioneras de los años 60 y 70
Antes de que el término «franquicia» se popularizara en España, ya existían negocios que empezaron a replicar su modelo mediante licencias de marca o acuerdos comerciales cercanos a lo que hoy entendemos como franquicia. Es el caso de Rodilla, la cadena de bocadillos fundada en Madrid en 1972, o de MRW, la empresa de mensajería urgente nacida en Barcelona en 1977 que se convertiría en una de las redes franquiciadas más extensas del país. En restauración, Foster's Hollywood, con sus primeros locales de finales de los años 70, introdujo en España el formato de restaurante temático americano que después se franquiciaría a gran escala. Estos negocios no nacieron como franquicias, pero su crecimiento posterior mediante esta fórmula los convirtió en referentes del sector cuando este empezó a estructurarse.
Los años 80: llegada de las cadenas internacionales y nacimiento de la AEF
La década de 1980 es la que suele señalarse como el verdadero despegue de la franquicia en España. Llegaron entonces al país cadenas internacionales que ya operaban bajo este modelo en sus mercados de origen, como Pizza Hut, Burger King o Dunkin', que familiarizaron al consumidor español con la comida rápida franquiciada y, de paso, mostraron a empresarios locales cómo funcionaba el sistema por dentro. En paralelo surgieron marcas españolas que apostaron por franquiciar como vía de expansión propia, entre ellas Don Algodón, una de las primeras cadenas de moda españolas en crecer por todo el país mediante franquicia, en un sector que en las décadas siguientes se convertiría en uno de los más franquiciados del comercio español. Fue también en esos años cuando el sector empezó a organizarse: nació la Asociación Española de la Franquicia (AEF), entidad que desde entonces representa y defiende los intereses de franquiciadores y franquiciados, y que continúa publicando cada año el informe de referencia sobre el estado del sector en España.
Los años 90: marco legal propio y expansión por sectores
Durante los años 90 la franquicia dejó de ser una fórmula minoritaria para convertirse en una vía de crecimiento habitual en sectores muy distintos. En hostelería, Telepizza protagonizó una de las expansiones más rápidas y conocidas del comercio español, con cientos de locales abiertos en apenas unos años. En moda nupcial, Pronovias llevó su marca a decenas de ciudades españolas y, más tarde, a otros países. En óptica, cadenas como General Óptica consolidaron el modelo de franquicia en un sector, el de la salud visual, que hasta entonces se había gestionado casi siempre con establecimientos independientes. Este crecimiento necesitaba un marco jurídico propio, y España lo obtuvo con la Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, que por primera vez definió legalmente el contrato de franquicia y estableció la obligación de entregar información precontractual al futuro franquiciado antes de la firma. Poco después, el Real Decreto 2485/1998 desarrolló esa ley y creó el primer registro de franquiciadores, un paso clave para dar transparencia y seguridad jurídica a un modelo que crecía a gran velocidad.
Los 2000: diversificación hacia los servicios
Entrado el nuevo siglo, la franquicia española amplió su terreno mucho más allá de la hostelería y la moda. En servicios para el vehículo, Carglass extendió por toda España su red especializada en reparación de lunas. En segunda mano y compraventa, Cash Converters, llegada desde Reino Unido, popularizó un formato entonces novedoso en el comercio español. En formación, Wall Street English franquició su método de enseñanza de idiomas por decenas de ciudades. Y en el comercio de proximidad, cooperativas y cadenas como Covirán o Condis reforzaron con franquicia un modelo de supermercado de barrio que llevaba décadas presente en España. El marco legal se actualizó en 2010 con el Real Decreto 201/2010, que sustituyó al de 1998 y sigue regulando hoy el ejercicio de la actividad franquiciadora y el registro de enseñas en España.
La franquicia española hoy: un modelo maduro y diversificado
Cuatro décadas y media después de sus primeros pasos, la franquicia es en España un modelo consolidado que abarca prácticamente todos los sectores de actividad, y que ha demostrado resistir crisis económicas, cambios de hábitos de consumo y, más recientemente, la digitalización del comercio, desde la hostelería y restauración hasta la estética y belleza, pasando por la salud, con cadenas como Clínicas VitalDent, la óptica, con marcas como Opticalia, o los servicios profesionales. Lo que empezó como una fórmula minoritaria importada de fuera es hoy un motor habitual de creación de empleo y de negocio en España, con marcas nacionales que han terminado exportando el modelo a otros países.
Si tienes un negocio propio que funciona bien y te preguntas si podría replicarse mediante franquicia, la guía pilar cómo franquiciar tu negocio explica paso a paso el proceso, y el directorio de asesores y consultores de franquicias reúne especialistas que pueden acompañarte. Y si lo que buscas es invertir en una franquicia con historia y trayectoria demostrada, nuestro asistente de IA —el primero de este tipo en España pensado específicamente para elegir franquicia— te ayuda a comparar opciones según tu presupuesto, tu sector de interés y tu zona.
