Cuando alguien valora invertir en una franquicia, una de las preguntas que más preocupan —y que menos se contestan con datos— es cuántas veces terminan estos acuerdos en los tribunales. El Comité de Expertos Jurídicos de la Asociación Española de la Franquicia (AEF), con la colaboración de BBVA, ha querido responderla con un estudio que repasa tres décadas de litigios en el sector, entre 1995 y 2025.

La conclusión principal es clara: la litigiosidad media del sistema de franquicias en España se sitúa en el 0,09%, con un promedio de 35 sentencias al año. Son cifras que, según el propio informe, sitúan a la franquicia entre los modelos de negocio jurídicamente más estables del país, muy lejos de la imagen de conflicto permanente que a veces rodea a este tipo de acuerdos comerciales.

1.094 sentencias en 30 años

El estudio ha analizado un total de 1.094 sentencias dictadas en España relacionadas con contratos de franquicia: 1.067 en Audiencias Provinciales, 26 en el Tribunal Supremo y 1 en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Es una muestra amplia que permite extraer patrones fiables sobre quién demanda, por qué motivo y quién suele llevarse la razón.

Según los datos recogidos, el 58,20% de los procedimientos los inicia el franquiciador frente al 39,18% que arrancan los franquiciados. En cuanto al resultado, los tribunales fallan a favor del franquiciador en el 67% de los casos, frente al 32,61% en el que la razón es del franquiciado.

Hostelería, moda y belleza: los sectores con más litigios

No todos los sectores se comportan igual ante la justicia. El informe señala a la hostelería y restauración como el más litigioso, con 118 procedimientos en el periodo analizado, seguido de moda (114) y belleza y estética (84). Son, no por casualidad, algunos de los sectores con mayor número de enseñas y de unidades franquiciadas en España, lo que en términos relativos ayuda a explicar por qué concentran más casos en términos absolutos sin que eso signifique que sean más conflictivos proporcionalmente.

El documento también identifica ocho categorías principales de conflicto que se repiten con más frecuencia: la nulidad del contrato, el incumplimiento en el pago de cánones, la violación de cláusulas de no competencia, la falta de asistencia técnica por parte del franquiciador y la fijación de precios, entre otras.

Qué significa esto para quien quiere franquiciar o invertir

Para un futuro franquiciado, este tipo de datos son un argumento de peso: entrar en una red de franquicia bien estructurada, con un contrato de franquicia claro desde el principio, reduce de forma notable el riesgo de terminar en un conflicto legal. Las categorías de disputa que más se repiten —cánones, exclusividad, asistencia técnica— son, precisamente, los puntos que conviene revisar con lupa (o con ayuda de un asesor especializado) antes de firmar.

Para quien se plantea franquiciar su propio negocio, el mensaje es igual de útil: un sistema bien diseñado, con obligaciones claras por ambas partes, no solo protege al franquiciador legalmente, sino que también transmite seguridad a los candidatos a franquiciado, que cada vez piden más transparencia antes de comprometer su dinero.

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