El yogur helado sigue dando alegrías a quienes buscan un negocio de proximidad con tirón entre el público joven, y Myka es uno de los ejemplos más visibles de este momento. La cadena, especializada en greek frozen yogurt, acaba de abrir dos locales más: uno en la calle Fuencarral de Madrid y otro en la avenida Gaudí de Barcelona, según recogen Food Retail y Revista de Centros Comerciales.
Con estas dos incorporaciones, Myka llega a siete tiendas en Madrid (Plaza de Olavide, Justicia, Ponzano, Gran Vía, Chamartín, el barrio de Salamanca —donde nació la marca— y ahora Fuencarral) y cuatro en Barcelona (Ciutat Vella, Gràcia, Eixample y la nueva de avenida Gaudí), lo que suma once puntos de venta entre las dos ciudades.
De Madrid al mundo en poco más de dos años
Myka nació en 2023 con su primera tienda en la calle José Ortega y Gasset de Madrid, apostando por un producto artesanal de tradición mediterránea: yogur griego mezclado con leche y kéfir de cabra, sin aditivos artificiales, acompañado de una amplia carta de toppings frescos. En poco tiempo ha pasado de ser un concepto de barrio a tener presencia internacional, con locales citados por distintos medios en ciudades como Hong Kong, Nueva York, París, Ciudad de México y Lisboa, además de mercados como Estados Unidos, Francia, Portugal o Kuwait (las fuentes consultadas no coinciden del todo en el listado exacto de países, así que lo tomamos como una foto aproximada de una expansión que es, en cualquier caso, notable para una marca tan joven).
El siguiente paso, según las mismas informaciones, apunta a Londres y Costa Rica, dos mercados donde la marca ya trabaja en nuevas aperturas dentro de su plan de crecimiento internacional.
La franquicia, motor de la expansión
Buena parte de ese crecimiento se apoya en el modelo de franquicia. Myka ofrece a sus franquiciados formación inicial y continua, asesoramiento en la selección del local, apoyo en marketing y acceso a su cadena de suministro de ingredientes. Según la información publicada por su propia ficha de franquicia, la inversión total ronda los 185.000 €, con un canon de entrada de 35.000 € (cifras que conviene contrastar y actualizar directamente con la marca antes de dar cualquier paso, como con cualquier franquicia).
Es un tique de entrada alto para el sector del helado, más propio de un local de calle en zona prime que de un córner de temporada. Tiene sentido si se mira el posicionamiento: Myka juega en ubicaciones de paso, alta afluencia peatonal y actividad comercial constante, no en el helado de verano de toda la vida. Es la misma lógica que utilizan otras marcas premium del sector, donde la ubicación pesa tanto o más que el producto.
Un sector que ya no es solo cosa de verano
El caso de Myka encaja con una tendencia que se repite en el negocio del helado: dejar de depender únicamente de la temporada alta. Las marcas que mejor aguantan el tirón todo el año son las que construyen una propuesta que va más allá del cucurucho de junio a septiembre, con espacios pensados para sentarse, cartas más amplias y una experiencia que también funciona en otoño e invierno.
En España, Myka convive con otras enseñas de yogur helado ya asentadas, como smöoy o llaollao, que llevan más años recorrido en el modelo de autoservicio con toppings. La diferencia de Myka está en su ambición internacional casi inmediata y en un ticket de inversión más alto, pensado para ubicaciones muy concretas de gran ciudad.
Si te interesa este negocio, merece la pena comparar antes de decidir: mirar cómo reparten obrador propio y producto centralizado, cuánto pesa la maquinaria de frío en la inversión inicial y qué hace cada marca para no depender solo del buen tiempo. Puedes profundizar en todas estas claves en nuestra guía de franquicias de heladerías, o resolver dudas concretas sobre inversión, ciudad y sector con nuestro asistente de IA, pensado precisamente para ayudarte a comparar opciones como esta antes de firmar nada.
