Mientras muchos negocios de toda la vida echan el cierre en los centros urbanos, las franquicias siguen sumando locales sin parar. Valladolid es un buen ejemplo de esta tendencia: según un análisis de la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid (UVa), la ciudad ha pasado de rondar los 500 establecimientos franquiciados a superar los 700 en solo una década.
De 500 a más de 700 franquicias en diez años
El estudio, conocido a través de El Día de Valladolid, cifra en 721 el número de locales en régimen de franquicia que operaban en la ciudad al cierre de 2025. El reparto por sectores deja claro dónde ha calado más el modelo: 333 establecimientos corresponden a comercio (el 19,99% de todo el comercio local de la ciudad), 343 a servicios (el 18,35% de ese sector) y 45 a hostelería (el 4,88%).
El contraste con el comercio independiente es llamativo. Entre 2018 y 2025 cerraron 334 negocios en el centro de Valladolid, pero solo 28 de ellos eran franquicias. Los otros 306 cierres correspondieron a comercios autóctonos, el tipo de negocio que está pagando con más dureza el cambio de hábitos de consumo y la competencia de las plataformas online.
La brecha digital, una de las claves
Uno de los datos que mejor explica esta diferencia de resistencia es el nivel de digitalización: según el mismo análisis, el 68% de las franquicias de la ciudad vende a través de internet, frente a apenas el 17% de los comercios independientes. Esa distancia da pistas de por qué unas crecen mientras otras desaparecen: las cadenas franquiciadas llegan con una web, una app o un canal de venta online ya integrado en el modelo de negocio, algo que a un comercio de barrio le cuesta mucho más desarrollar por su cuenta.
El relevo se ve en la calle
El propio reportaje recoge un ejemplo que resume el fenómeno: en la calle Santiago de Valladolid, la franquicia de repostería Las Tartas de Julita abrió el pasado 3 de septiembre su local número 20 en la ciudad, justo en una zona donde en mayo de 2023 había cerrado Confiterías Cubero, un negocio familiar de toda la vida. Un relevo generacional de modelo de negocio, más que de producto.
José Antonio Salvador, decano de la Facultad de Comercio de la UVa y autor del análisis, lo resume así: "Crecen cada día, y viendo cómo trabajan el marketing y cómo captan público joven, yo creo que lo van a seguir haciendo de forma exponencial". Sobre la estrategia que le queda al comercio tradicional para sobrevivir, apunta: "Si tu punto fuerte no puede ser el precio, debe estar en el trato al cliente, en la confianza que generes".
Por qué el modelo de franquicia resiste mejor
El propio estudio y los datos que arroja apuntan a varios factores que explican esta diferencia de supervivencia:
- Marketing profesionalizado: campañas y comunicación pensadas desde la central, con capacidad para llegar a público joven.
- Digitalización de serie: venta online integrada desde el primer día, algo que a un negocio independiente le cuesta mucho más implantar.
- Respaldo de marca y formación: el franquiciado arranca con un modelo ya probado, proveedores negociados y soporte continuo.
- Capacidad de adaptación rápida: al depender de una red, los cambios de tendencia se detectan y replican antes que en un comercio aislado.
El caso de Valladolid no es un hecho aislado: refleja una dinámica que se repite en buena parte de las ciudades españolas de tamaño medio, donde el comercio tradicional pierde terreno frente a modelos de negocio con más recursos y mejor adaptados al consumidor actual.
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