La expansión de Frisby en España ha dejado de ser una promesa. La cadena colombiana de pollo frito, que ya anunciamos que aterrizaba en nuestro país, arrancó operaciones en Madrid el pasado 17 de agosto de 2026 y, casi a la vez, ha dado el paso que de verdad interesa a quien piensa en invertir: ha concedido sus dos primeras franquicias y ha incorporado nuevos socios a su capital. Por primera vez conocemos, además, las condiciones económicas con las que la marca busca crecer en el mercado español.
Conviene aclarar el contexto: la operación española es un proyecto independiente que opera bajo la marca "FRISBY" tras ganar la batalla legal frente a la colombiana Frisby S.A. BIC. Con ese asunto resuelto, la enseña ha pisado el acelerador.
Un arranque 100% delivery de la mano de Uber Eats
La primera sorpresa está en el modelo. Frisby no ha abierto un restaurante con sala, sino una cocina de producción orientada al reparto a domicilio —lo que en el sector se conoce como dark kitchen—, operativa desde el primer día a través de un acuerdo de ámbito nacional con Uber Eats. La apertura de un local físico con sala se ha pospuesto a finales de 2026.
Es una decisión coherente con la tendencia del sector: menos superficie, menos inversión inicial y validación rápida de la demanda antes de comprometer un local a pie de calle. Según la propia enseña, cada cocina se plantea en zonas urbanas densas pero no céntricas —del tipo Leganés, Getafe o L'Hospitalet— con una facturación proyectada de entre 800.000 y 1,2 millones de euros anuales por unidad.
Las condiciones para ser franquiciado
Este es el apartado que más interesa a quien valora entrar. Según las condiciones difundidas por la marca y recogidas por medios como L'Express Franchise, Forbes Colombia y Portafolio, el paquete de franquicia se articula así:
- Canon de entrada: 50.000 euros.
- Royalty: 5% anual sobre la facturación.
- Fondo de marketing: 2% adicional, destinado a la promoción de la marca.
- Capital propio mínimo: 90.000 euros, completando el resto del proyecto con financiación bancaria.
La enseña ofrece también una fórmula de máster franquicia para quien quiera desarrollar todo un territorio en Europa, con condiciones negociadas caso por caso. Es decir, contempla tanto al inversor que quiere una unidad como al que busca convertirse en desarrollador de zona.
Un calendario de expansión ambicioso
Tras Madrid, el siguiente hito anunciado es Barcelona el 1 de septiembre. A partir de ahí, la hoja de ruta apunta a Valencia, Sevilla, Zaragoza, Bilbao y otras ocho ciudades, con el objetivo de sumar tres puntos de venta más antes de que acabe el año. Charles Dupont, portavoz de Frisby España, es la cara visible de un plan que combina cocinas de delivery con la futura apertura de locales con sala.
Qué nos dice esto al inversor
Más allá del ruido mediático de una marca conocida, el caso Frisby ilustra varias claves del momento actual de la franquicia en España. La primera, que el modelo delivery-first se ha consolidado como vía de entrada de bajo coste para probar una enseña antes de comprometer un local grande. La segunda, que las cifras de canon, royalty y capital propio son el verdadero termómetro de la oportunidad: conviene analizarlas con la cuenta de resultados en la mano, no solo con la ilusión de la marca.
Antes de firmar cualquier contrato, la recomendación es siempre la misma: pedir la información precontractual, contrastar la facturación estimada con casos reales y valorar si el formato encaja con tu perfil, tu capital y tu ciudad. Si estás sopesando entrar en el sector de la restauración, puedes empezar por explorar las franquicias de hostelería y restauración y, si dudas entre marcas, dejar que nuestro asistente de IA para elegir franquicia —el primero y único de verdad en España— te oriente según tu presupuesto y tus objetivos.
